El miedo no siempre grita.
A veces congela.
Te paraliza por dentro mientras por fuera todo parece normal. Sigues, cumples, sonríes… pero algo en ti se ha quedado quieto.
Hace poco tuve una conversación con una persona sobre lo que yo percibo en la gente en el sitio donde vivo,en mi trabajo.
Hablábamos de actitudes, de bloqueos, de reacciones que se repiten.
Y esa persona me hizo reflexionar sobre algo esencial:
muchas de esas conductas nacen del miedo.
El miedo adopta muchas máscaras.
Control, rigidez, huida, obsesión, rabia, silencio.
Cuando no se reconoce, dirige la vida desde las sombras.
Y esa reflexión se enlazó con otra conversación muy íntima.
Mi hijo es un apasionado de la historia.
Le fascinan las batallas, los personajes, los procesos humanos detrás de cada época.
Y a través de eso pude decirle algo que también necesitaba recordarme a mí:
Que en los campos de batalla, incluso el más valiente de todos tenía miedo.
Que ningún guerrero avanzaba sin temblar.
Que el coraje no era y no es ausencia de miedo,
sino la capacidad de usar ese miedo como combustible.
Los grandes movimientos de la historia no nacieron de la comodidad.
Nacieron del miedo atravesado.
Del miedo transformado en impulso.
Nos enseñaron a huir del miedo.
A vencerlo.
A eliminarlo como si fuera un enemigo.
Pero nadie nos dijo que el miedo también puede ser maestro.
Pienso que el miedo existe por una razón.
Nos invita a ser precavidos, a observar, a tomar las medidas necesarias.
La conciencia no está reñida con el coraje.
Pero el miedo no vino para que te quedes a vivir en él.
Cuando te estancas en el miedo, se vuelve jaula.
Te encierra.
No te deja avanzar, no te deja crear, no te deja elegir.
El miedo no debe gobernarte.
Debe servirte ,porque es energia y toda energía puede convertirse en combustible..Da igual cuántas veces tengas que atravesarlo.
Cada encuentro con el miedo es una lección,siempre aprendemos atraves de el.
Aprendemos a confiar.
Aprendemos a sostenernos.
Aprendemos a levantarnos.
Si fracasas, te levantas.
Si caes, integras.
Si cambias tu vida, cambias hacia mejor.
Siempre hacia mejor, aunque al principio no lo entiendas.
El miedo no quiere destruirte,te avisa,te muestra dónde hay algo importante, algo vivo.
Por eso no se trata de luchar contra él.
Porque luchar lo hace más fuerte.
Se trata de bailar con el miedo.
Escucharlo.
Respirar dentro del temblor.
Y dar un paso, incluso sin tener todas las respuestas.
Nunca hay que rendirse.
No porque no duela,
sino porque rendirse es olvidar quién eres.
Trabajar a través del miedo
es elegir la vida una y otra vez.
Tal vez el miedo no sea el final del camino.
Tal vez sea la puerta.

?Tu que opinas?En qué parte de tu vida el miedo te está protegiendo y en cuál te está frenando?